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    Housing Solutions Lab
    Wednesday, April 17, 2024
     

    Thames River Apartments a través de las generaciones

     
     
    Las hermanas Samarie, de 18 años, y Tayana, de 16, Delgado se detienen en las Thames River Apartments para ver la demolición con su madre Maribel Gray, no en la foto, el domingo 13 de febrero de 2022. Maribel tenía a sus hijas cuando era adolescente y vivía en el complejo con ellas cuando eran bebés. (Sarah Gordon/The Day)
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    Chris Silva y Ray Johnson se ríen mientras hablan de crecer juntos en el Thames River Apartments en New London mientras toman un descanso del trabajo en TSS Printship en Taftville el martes 10 de mayo de 2022. (Sarah Gordon/The Day)
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    Eleanor Magalis-Hempstead habla con familiares, no en la foto, en su casa en Waterford el jueves 30 de junio de 2022. Magalis-Hempstead ha vivido en viviendas de bajos ingresos en varios momentos de su vida y fue una de las primeras familias de inquilinos de Thames River Apartments cuando era niña. (Sarah Gordon/The Day)
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    Fred Cleveland, de New London, muestra su tatuaje de los rascacielos de Thames River Apartments cuando comienza la demolición de los tres edificios de nueve pisos en New London el miércoles 9 de febrero de 2022. “Este era mi hogar”, dijo Cleveland, quien pasó nueve años viviendo en los edificios cuando era niño. (Sarah Gordon / The Day)
    Ray Johnson pone una camisa en la impresora en TSS Printshop en Taftville el martes 10 de mayo de 2022. Johnson trabaja en la tienda propiedad de Chris Silva, un antiguo vecino con el que creció en Thames River Apartment en New London. (Sarah Gordon/The Day)
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    Eleanor Magalis-Hempstead habla sobre su infancia en su casa en Waterford el jueves 30 de junio de 2022. Magalis-Hempstead ha vivido en viviendas de bajos ingresos en varios momentos de su vida y fue una de las primeras familias de inquilinos de Thames River Apartments cuando era niña. (Sarah Gordon/The Day)
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    New London - La familia de Eleanor Magalis-Hempstead fue entre las primeras en mudarse al edificio C de los Thames River Apartments cuando ella tenía 11 años.

    “Era bello cuando era nuevo,” dijo Magalis-Hempstead sobre lo que en ese tiempo se conocía como los Winthrop Apartments.

    Desde su cuarto en el séptimo piso se veía la cancha de baloncesto donde ella jugaba con sus amigos y a escondidas llevaba un cigarrillo.

    Antes de que los nuevos apartamentos fueran construidos en el 1967, Magalis-Hempstead dijo que ella vivió en una casa de dos cuartos en Pierce Street al lado de media docena de otras unifamiliares. Esa casa y esa carretera, según su descripción, “desaparecieron de la faz de la tierra''.

    Desde Pierce Street se podía caminar hasta Old Town Mill, en la parte norte de Winthrop Cove, un área designada para demolición a mediados de los años 60 para hacer camino para el re-desarrollo de la ciudad durante una era nacional de renovación urbana.

    Para proveer casas para algunas de las familias desplazadas, la ciudad construyó los Winthrop Apartments, luego re-nombrados Thames River Apartments. Por cinco décadas, fue un complejo con subsidio federal de vivienda pública al borde de la ciudad para familias de bajo ingreso que cualificaran. La autoridad de vivienda determinaba quien cualificaba y calculaba la renta, mayormente 30% del ingreso anual ajustado de un residente.

    Las percepciones desde afuera de los edificios, rascacielos, hechos de ladrillo y concreto, comenzaron a cambiar y transformarse, estigmatizando a las personas que vivían ahí - personas que no podían pagar para vivir en otro lugar.

    El complejo, durante décadas, enfrentó problemas de crimen, seguridad y condiciones de deterioro de vejez mientras el ingreso de las rentas y la financiación federal no llegaba al mismo nivel con los crecientes costos de mantenimiento. New London Housing Authority también ha tenido un historial de mal manejo y de estar abrumada por el mantenimiento de sus diferentes propiedades.

    A principios de los 2000, el abogado local Robert I. Reardon Jr. trajo una demanda colectiva de los residentes en el Thames River Apartments e hizo presión por el desarrollo de las unidades de vivienda o la relocalización de los residentes.

    Pero finalmente, en 2017, la autoridad de vivienda de la ciudad, junto con la ciudad y el United States Department of Housing and Urban Development, aplicaría para demoler el complejo. Residentes podrían recibir vales o cupones de sección 8 para que ellos pudiesen moverse a una vivienda del mercado privado.

    El lote en el cual el complejo de apartamentos estuvo, ahora está vacío y espera su futuro como un local comercial. El área fue re-zonificada luego de que la autoridad de vivienda cerrara los apartamentos en 2018.

    Esta primavera, mientras los apartamentos rascacielos fueron demolidos, The Day investigó la compleja historia de los apartamentos y se reunió con personas que mejor lo conocían, y quienes se acordaban cómo era ser parte de la comunidad, y habló con ellos sobre sus vidas luego de los Thames River Apartments.

    1960s-1970s: Renovación urbana

    Hace seis décadas, la ciudad tenía una base de impuestos en disminución, un centro comercial en el centro del pueblo drenado y una promesa al público de terminar esa ruina.

    Estudiantes del New London County Historical Society y Connecticut College, liderados por la profesora Anna Vallye, examinaron este capítulo de la historia en un libro titulado “Urban Renewal and Highway Construction in New London 1941-1975”, que fue publicado en 2021.

    El libro indica que en 1960, el estado de Connecticut reclamó secciones enteras de la ciudad a través de dominio eminente para hacer espacio para la Interestatal 95. Como resultado, la lista de propiedades sujetas a impuestos en la ciudad, responsable por el 70% de sus ingresos, se redujo. Dos universidades, Connecticut College y Mitchell College, y un hospital, Lawrence + Memorial, ya estaban en terreno libre de impuestos.

    La autopista dispersó a algunos de los miembros de la clase media y a algunos comercios, forzando a la ciudad a considerar la renovación urbana, un programa federal de desarollo de terreno prevalente a través de ciudades en los años 50 y 60.

    En un esfuerzo para seguir siendo el centro comercial de la región, líderes de New London vieron la renovación urbana como una oportunidad para progresar aun si significaba arrasar vecindarios enteros.

    Magalis-Hempstead y una comunidad diversa de inmigrantes del esteste y el sur de Europa y Afroamericanos vivían en hogares envejecientes en los vecindarios de Winthrop Cove justo al sur de la construcción de la autopista.

    Personas de afuera lo veían como un arrabal, pero las familias lo habían hecho su hogar.

    Los abuelos de Magalis-Hempstead emigraron de Irlanda y Finlandia. Su familia era dueña de una casa en Pierce Street, que estaba cerca de Main Street - ahora conocida como Eugene O’Neill Drive. La carretera en forma de L con casas, era pertenencia predominantemente de Católicos blancos, ella dijo. Su casa era estilo antiguo: el exterior parecía ladrillo pero era hecho de estucado, y el techo amarillo.

    Ella se acuerda de jugar con otros niños en el vecindario e ir a pasear los domingos en el nuevo Buick Lesabre convertible de su padrastro.

    El proyecto propuesto de demolición a gran escala, financiado federalmente, tenía como objetivo renovar el área y la faz de la ciudad, prometiendo apartamentos rascacielos de lujo, hoteles, estacionamiento y un centro comercial.

    Según una investigación de Connecticut College, en un referendo con alta participación, el 80% de las personas de New London aprobó el Winthrop Urban Renewal Project , en 1962. La ciudad, para recibir financiamiento federal, tuvo que asegurar vivienda “segura, decente y sanitaria” a todas las familias desplazadas.

    La ‘solución’

    Aproximadamente 125 de las más de 450 familias de Winthrop Cove no tenían acomodo de vivienda, lo que llevó a la construcción de tres edificios rascacielos en Crystal Avenue. Los edificios de nueve pisos eran diferentes a cualquier otro desarrollo residencial en la ciudad durante ese tiempo.

    Los apartamentos también fueron el primer desarrollo subsidiado y integrado racialmente. De los primeros residentes, como un 60% de las familias eran blancas, un porcentaje que hubiese sido más alto si no hubiese sido por el envolvimiento de la NAACP de New London. La NAACP “extrajo un compromiso de la agencia de desarrollo de que ninguna vivienda segregada se construiría bajo el proyecto Winthrop,” de acuerdo a la investigación.

    Magalis-Hempstead dijo que poco tiempo después que ellos se mudaron al Thames River las pestes empezaron a mudarse también. Ella también se acuerda de momentos cuando su familia quedaba atrapada en los elevadores, recordándolo ahora y riéndose. Su familia se mudó un mes o dos más tarde porque los padres de su mamá compraron una casa para ellos en Waterford.

    La renovación urbana oficialmente se acabó en 1975, dejando atrás un legado complicado. Tan rápido como llegó la bola de demolición para demoler el área de Winthrop Cove, así se desaparecieron las ideas ambiciosas mientras el proyecto pasó por diferentes planificadores y cambios.

    Los años 1970s-1980s

    Chris Silva se acuerda cuando de niño salía afuera en las mañanas para ver los trabajadores de mantenimiento Jesse, Russ y la Señora Lenora isar la bandera Americana en el asta de bandera, entonces dedicarse a otras tareas.

    Silva se mudó a los apartamentos en 1976, a la edad de tres años, con su madre y su abuela. El vivió en los edificios A y B durante su tiempo allí.

    La grama era cortada y cuando encontraban orina en el elevador, se limpiaba. Guardias de seguridad daban ronda y la policía patrullaba. Los edificios tenían un incinerador o un basurero. El camión de la basura pasaba dos veces a la semana. Los perros no eran permitidos. Había ratones, pero no eran tan comunes como se convertirían luego.

    Silva hizo muchas amistades, algunas de las cuales siguen siendo “amigos intimos hasta el día de hoy” Sus amistades vivían en su mismo piso, y ellos jugaban juegos en el pasillo, béisbol en el parque o iban al centro de la Comisión de Recursos de la Comunidad, en el edificio C donde jugaban cuatro cuadrados o fútbol de mesa.

    Sus madres se hicieron buenas amigas, y jugaban a las cartas los viernes y sábados. Todos menos uno de sus amigos fueron criados por madres solteras.

    “Crystal era un poblado. Todo el mundo velaba por todo el mundo,” dijo Silva.

    Uno de sus amigos de los apartamentos era Ray Johnson, que también era conocido como “DJ Free” o “City Ray” por su rol como disc jockey durante muchas fiestas veraniegas del bloque. Las fiestas de fin de semana eran en el lote adyacente a los edificios donde está Fulton Park ahora, y Johnson tocaba música bajo un pabellón de cemento.

    “Hip-hop era fresco y nuevo,” dijo Johnson. “Personas venían desde afuera del pueblo. Era un buen tiempo para todos reunirse.”

    Silva y sus amigos sabían que no vivían vidas tan privilegiadas como los estudiantes que el autobus de su escuela recogía en Ocean Avenue.

    “Están celosos,” ellos decían, orgullosos de ser de Crystal Avenue.

    Silva también sabía sobre las ideas preconcebidas que personas de afuera tenían sobre las personas que vivían en los “rascacielos” o “las torres” como eran llamadas.

    “Si vivías en Crystal tú eras el ‘arrabal’, desde allí hasta el final del edificio,” dijo Silva.

    Esa imagen no mejoró cuando la epidemia del crack se extendió a través de los Estados Unidos durante los comienzos de los años 80, afectando desproporcionadamente a comunidades empobrecidas. Silva dijo que cuando la policía detuvo la venta de drogas en la Calle Tilley Street, los Thames River Apartments se convirtieron en “bienes raíces de primera” para el tráfico de drogas. Él tenía 14 años cuando fue atraído a vender la droga.

    “En ese momento era una manera rápida y fácil de hacer dinero,” dijo Silva. “A esa edad, tú eres rebelde. No querías ver a tus padres luchando. Mi mamá trabajaba 50 a 60 horas a la semana y todavía terminaba sin dinero. Yo salía afuera por cuatro horas y regresaba con $1,000.”

    Clientes venían de toda la ciudad u otros lugares, él dijo.

    Dos años después, Silva dijo que se enderezó y consiguió un trabajo cuando empezó a ver a sus amigos ir a la cárcel. No se imaginaba ir el mismo, especialmente mientras su madre se empezaba a enfermar con SIDA. Ya para este tiempo, la mamá de Silva se había casado y su esposo, que usaba drogas, le había dado la enfermedad.

    El se fue de la casa a los 17 para vivir con su novia. Para cuando tenía 19 años, la mamá de Silva ya había fallecido y él tomó custodia de sus dos hermanos menores. Él tenía dos niños, y su hogar de cuatro se convirtió en uno de seis de la noche a la mañana. Silva trabajó para mantenerlos a todos y su novia jugó un rol grande como figura materna.

    Los años 1990s-2000s

    Maribel Gray sacó una foto de un álbum viejo, de sus dos hijas acostadas en un colchón con su papá dormido al lado de ellas.

    “Esto es al principio cuando nos mudamos allí. Solo teníamos un colchón en el piso,” dijo Gray, durante una entrevista en julio en Jake’s Diner en State Street. “Como puedes ver, el colchón era asqueroso pero estábamos felices de mudarnos y estar fuera de la casa de nuestros padres.”

    Gray vivió en los Thames River Apartments en dos etapas diferentes de su vida - como una niña y una madre joven. Nacida en la isla de Puerto Rico, Gray se mudó a los apartamentos en los comienzos de los 90 con su mamá, padrastro - a quien ella consideraba su único padre - un hermano y tres hermanas. Vivían en el octavo piso del edificio A.

    La percepción de Gray de su niñez allí ha cambiado mientras ha madurado. Como una niña joven, ella no sabía que su querido padre estaba usando y vendiendo drogas. Gray dijo que su mamá hizo su mejor intento, pero no estuvo ahí emocionalmente para sus hijos.

    “Yo solo pensé que siempre era tibio hasta que crecí y sume dos y dos,” dijo Gray.

    La mayoría de sus buenas memorias de los apartamentos envuelven el tiempo que ella pasó con el programa Liderazgo, Educación, y Atletismo en Asociación (Leadership, Education, and Athletics in Partnership o L.E.A.P. en Inglés), cuando estaba activo en el salón de la comunidad del edificio C. El personal ayudaba con las tareas de la escuela. Ellos recaudaban dinero, vendiendo dulces, para visitar sitios como el Distrito de Columbia y Chicago.

    “Definitivamente era mi escape. Y leer. Siempre he sido una buena lectora,” dijo Gray.

    Las cosas tomaron un mal giro cuando Gray perdió a su padrastro por SIDA y su mamá en duelo intentó suicidarse. Su familia se fue de los apartamentos cuando ella tenía ocho o nueve años y se mudó a los cercanos apartamentos adosados subsidiados por el estado, Winthrop Square.

    Ella regresó a los Thames River Apartments circa 2005 como una madre de 17 años con un bebe de dos años y con una bebe a punto de cumplir un año. Gray pasó los primeros dos años viviendo con el padre de sus hijos antes de que el abusara físicamente de ella, ella dijo.

    “Yo tuve que cortar lazos con él porque mis hijos son mi prioridad,” dijo ella.

    Como madre soltera, Gray trabajó como gerente en un McDonalds y le pagaban como $12 por hora. En ese momento, ella pagaba $600 por un apartamento de dos cuartos y tenía que ser cautelosa con cuanto trabajaba. Mientras más dinero ganara, más ella tendría que pagar en renta.

    Conectados por la dirección que comparten

    “Crystal” es visto por sus pasados residentes a través de diferentes lentes, algunos que se destacan más que otros y cambian a lo largo del tiempo. Esos lentes son formados sobre la base de su situación económica, relaciones y experiencias interpersonales, que a veces eran la consecuencia de problemas sociales subyacentes.

    Ellos están conectados por la dirección que comparten. Les guste o no, Crystal era casa, y los residentes dependían unos de otros y de los programas sociales que entraban y salían de la comunidad.

    Hoy Silva es dueño de una imprenta de camisetas en Taftville llamada TSS Print Shop. El se convirtió en su único dueño luego de que su socio original de negocio se fue durante la pandemia del COVID-19. Ray Johnson, su amigo de mucho tiempo, ha trabajado para él por años. Silva vive ahora en Oakdale en una casa que alquila con su esposa y tres de sus cuatro hijos biológicos.

    Poco después de dejar su casa para estar sola, Magalis-Hempstead se encontró viviendo en vivienda subsidiada nuevamente como residente de Wintrhop Square por varios años. Ella ha criado a cinco hijos y se ha casado en varias ocasiones. Se graduó de Mitchell College en el 2015 y se retiró como una trabajadora de cocina del Mystic Aquarium en el 2018 a los 62 años por razones médicas.

    Hace tres años, Magalis-Hempstead compró una casa luego de casarse de nuevo con su primer esposo. Cuando se divorciaron de nuevo, ella quería quedarse con la casa. Se le ha hecho difícil mantener la casa funcionando con solo sus cheques de retiro, así que la familia de una sobrina se mudo con ella recientemente.

    Magalis-Hempstead está buscando una casa que pueda pagar, y ya está en la lista de espera para varias propiedades para personas con más de 65 años como Mohican y Poquonnock Village.

    A principios de los 2010s, Gray se fue de los Thames River Apartments y se graduó de Stone Academy en East Hartford como asistente médica. Ella es co-dueña de Desmond Auto Detailing junto con su esposo.

    Gray y sus dos hijas visitaron los apartamentos rascacielos en febrero mientras la nieve caía sobre el complejo parcialmente demolido. Gray dijo que ver los apartamentos venirse abajo fue triste y agridulce.

    Ella ora para que el sitio sea reemplazado con algo beneficioso para la comunidad. Dijo que los rascacielos eran algo más que un “proyecto” para muchos de los residentes.

    “Éramos una familia, una comunidad dentro de sí misma, y para mí, un peldaño para un mejor yo.”

    Las reflexiones históricas y estadísticas en este artículo son de historias noticiosas en el archivo de The Day, entrevistas y un proyecto colaborativo digital e impreso profundo entre facultad, personal y estudiantes de Connecticut College en el 2020 y 2021 sobre renovación urbana en New London.

    Para aprender más sobre la era de renovación urbana de New London, visita el portal digital de Connecticut College.

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